El aborto consiste en la interrupción del embarazo y se puede producir tanto en forma espontánea como inducida. Sea cual sea el caso, el aborto concluye con la expulsión del feto a través del canal vaginal. El aborto espontáneo es aquel que no se da de forma intencionada, sino a causa de una serie de complicaciones en el feto o la madre. Mientras que el aborto inducido es aquel que se realiza por propia voluntad de la mujer con intervención quirúrgica o con la ingesta de medicamentos.